Las luchas por la independencia siempre se desarrollaron desde distintos frentes. Por supuesto, no todo se limita al poderío bélico: la pluma debe acompañar a la espada. De lo contrario, ninguna revolución puede llegar a buen puerto y perdurar en el tiempo.

José MartíVarios de los próceres latinoamericanos son un ejemplo de la amalgama entre la pluma y la espada. El arma permite defender la libertad y el territorio; la palabra escrita, sembrar cultura y fortalecer la identidad.

El venezolano Simón Bolívar fue, sin dudas, una de las figuras más destacadas del proceso de emancipación latinoamericano frente al dominio español. Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá fueron naciones que ayudó a independizar.

Los ideales y pensamientos políticos de Bolívar pasaron a la posteridad a través de su correspondencia, discursos e informes. El Manifiesto de Cartagena y el Discurso de Angostura son algunos de sus principales textos.

José Martí, “El apóstol” para los cubanos, es otro político y pensador que se destacó como escritor. Además de crear el Partido Revolucionario Cubano (PRC), Martí publicó ensayos y poemas como “Versos sencillos”:

Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
y hacia todas partes voy:
arte soy entre las artes,
en los montes, monte soy.
(…)

En Argentina, Mariano Moreno fue uno de impulsores de la revolución a través de las letras. Por eso fundó y dirigió el primer periódico argentino (“La gaceta de Buenos Ayres”) y planificó la formación de la Biblioteca Nacional.

Por último, cabe recordar a un hombre que sobresalió en las primeras décadas de la independencia argentina, ayudando a organizar el Estado. Domingo Faustino Sarmiento fue presidente entre 1868 y 1874, pero antes ya había quedado en la historia al publicar “Facundo (civilización y barbarie)”, uno de los libros más importantes de la historia de Argentina, que narra las diferencias entre federales y unitarios a través de la vida del caudillo riojano Facundo Quiroga.