Seguramente cuando Jakob Ludwig Karl y Wilhelm Karl, los famosos hermanos Grimm, comenzaron a reconstruir por escrito las historias populares, no se imaginaban que esos relatos los iban a convertir por siempre en reconocidos autores. Pero el tiempo pasó, sus cuentos comenzaron a conquistar lectores y estos dos escritores alemanes nacidos en el siglo XVIII se convirtieron en un símbolo indiscutido de la literatura infantil.

Hermanos GrimmNo hace falta más que repasar el inmenso listado de relatos firmados por los hermanos Grimm. Parece que cada cuento popular para niños ha pasado por la pluma de estos autores. Los más variados personajes fueron retratados con maestría por ambos cuentistas, que también son considerados como los padres de la filología alemana.

Lo importante es que, lejos de haberse perdido, la magia generada por las creaciones de los hermanos Grimm se renueva cada vez que, en algún lugar del mundo, alguien recuerda la historia de “Caperucita Roja”, cautiva la atención de los más pequeños con el cuento de “Blancanieves y los siete enanitos” o revive las aventuras de “Hansel y Gretel”.

Tal como recordará más de un lector, en este universo creado por estos genios de la literatura hay un lugar especial reservado para las hadas, esas criaturas fantásticas que aparecen en obras clásicas como “La Cenicienta” y “La Bella Durmiente”. Sin embargo, el talento de estos hermanos también reconfortó a la humanidad con varios otros cuentos que no hacen más que confirmar el talento de estos alemanes, tales como “El sastrecillo valiente”, “Rapunzel”, “El pájaro de oro” y “Pulgarcito”.

Como decíamos líneas arriba, los Grimm no se limitaban a escribir las historias que nacían en su imaginación, sino que generalmente volcaban al papel las narraciones orales que ya circulaban por distintas partes del mundo. De todas formas, su capacidad para elegir las palabras y contextos precisos permitió que ambos autores quedaran en la historia de la literatura universal.