Tal como hemos recordado semanas atrás, el escritor Horacio Quiroga fue, a lo largo de su trayectoria, un destacado cuentista que supo cautivar a generaciones enteras de lectores a través de relatos como “Las medias de los flamencos”, “La tortuga gigante”, “El loro pelado” y “La gama ciega”, entre otros.

Cuentos de la selvaTodos esos títulos han sigo agrupados, junto a otras originales historias, en un clásico libro conocido como “Cuentos de la selva”, una colección de relatos dirigidos al público infantil ambientada en la selva misionera y protagonizada por diversos animales.

Entre todos esos cuentos que forman parte de esta publicación que data de 1918 se encuentran, por ejemplo, la historia de un pequeño coatí que prefirió sacrificar su libertad para convivir con unos niños y la de una tortuga que logró salvar la vida de un hombre al trasladarlo sobre su caparazón. Por supuesto, en este libro donde la fantasía se funde con la realidad tampoco faltan las entretenidas aventuras protagonizadas por yacarés dispuestos a salvar a su río de la amenaza del hombre ni la explicación al hecho de que los flamencos se sostengan siempre sobre una de sus patas.

Como resulta evidente, en “Cuentos de la selva”, el talento de Horacio Quiroga no sólo hace exquisita la lectura de chicos y grandes sino que consigue llegar al corazón del lector con relatos de perfil ecológico. Gracias a esta perfecta combinación, además de emocionarse y entretenerse con cada una de las historias, el público tiene la posibilidad de reflexionar y aprender acerca de la relación entre el hombre y la naturaleza. Por ese motivo, no hay dudas acerca de por qué esta magnífica obra que el autor uruguayo dedicó a sus hijos logró convertirse, con el paso del tiempo, en un clásico literario disfrutado por personas de todas las edades: simplemente, porque está escrito con maestría.