El 9 de diciembre de 1901, en la localidad de Rijeka, el matrimonio compuesto por el diplomático Edmund Josef Horvát y Maria Lulu Hermine Prehnal recibió con alegría a su primer descendiente: Edmund Josef von Horváth, quien al convertirse en escritor adoptó la versión húngara de su nombre, Ödön von Horváth.

Ödön von HorvathEste niño que estudió en Budapest, Bratislava y Viena dominaba los idiomas húngaro y alemán. En su juventud, ya con la escuela secundaria terminada, quien fuera dramaturgo y novelista se reunió con sus padres en Múnich, ciudad a la que se habían trasladado por motivos laborales. Allí, Edmund asistió a la Universidad de Múnich, aunque no llegó a graduarse.

Berlín, Salzburgo y Murnau am Staffelsee fueron algunas de las ciudades donde vivió Von Horváth antes de conocer la fama por su actividad literaria. “El libro de los bailes”, “Cuentos deportivos”, “Historias de los bosques de Viena: el divorcio de Figaro”, “Un hijo de nuestro tiempo” y “Juventud sin Dios” fueron algunos de los títulos que le permitieron dar a conocer su talento narrativo.

Por fortuna, pese a que varios ejemplares de sus obras fueron destruidos por los nazis, el legado de Ödön von Horvath traspasó las fronteras y derribó las barreras del tiempo. Gracias a ello, hoy es posible apreciar su trabajo en varios idiomas y en distintas partes del mundo.

Si su producción literaria no es demasiado extensa, es porque el destino no le dio mucho tiempo para explotar su creatividad: según se cuenta, este afamado autor austrohúngaro que supo ganar premios como el Kleist Prize falleció de forma trágica en París el 1 de junio de 1938. Tras su inesperado deceso, sus restos fueron depositados en el cementerio francés de Saint-Ouen.