La vida de Mauricio Bacarisse, un destacado exponente de las letras españolas y amigo de varios miembros de la llamada Generación del 27, comenzó en Madrid el 20 de agosto de 1895.

Mauricio BacarisseDurante su juventud, quien fuera narrador, poeta, ensayista y traductor recibió formación académica en la capital de España y, tiempo después, fue catedrático de Filosofía en instituciones de Mahón, Lugo y Ávila.

Además de desempeñarse como colaborador de publicaciones como la “Revista de Occidente”, la “Revista España” y “Gaceta Literaria”, Bacarisse fue, al igual que su gran amigo Ramón Gómez de la Serna, uno de los fundadores de las tertulias del Café de Pombo y se encargó de traducir obras de Paul Verlaine, Heinrich Heine y Stéphane Mallarmé.

“El esfuerzo”, “El paraíso desdeñado”, “Las tinieblas floridas” y “Los terribles amores de Agliberto y Celedonia” son algunos de los títulos que lo han consagrado como escritor de fama internacional y le permitieron obtener múltiples reconocimientos, entre los cuales se puede citar al Premio Nacional de Literatura.

Lamentablemente, la muerte llegó a buscarlo pronto y le arrancó la posibilidad de continuar con su admirable labor poética y de disfrutar del éxito alcanzado por muchos de sus textos ya que, según se tiene registrado, Mauricio Bacarisse falleció el 4 de febrero de 1931 en la urbe que lo vio nacer.

Como resulta evidente, este español tuvo un paso breve por este mundo pero, de todas formas, encontró la manera más eficaz de dejar una huella y volverse inmortal: la creación literaria.