En 1912, además del nacimiento de autores como el australiano Patrick White y el brasileño Jorge Amado, se produjo la llegada al mundo de Julia Prilutzky Farny, quien quedó en la historia de la literatura por su buen desempeño como poetisa.

Esta mujer, hija de una médica y un ingeniero que tenían lazos cercanos de amistad con figuras como Benito Quinquela Martín, Alfredo Palacios y Miguel de Unamuno, nació en la ciudad ucraniana de Kiev.

A poco de haber nacido, sus padres decidieron mudarse a España. Se instalaron en Salamanca y allí transcurrieron los primeros años de vida de esta escritora. Tiempo más tarde, la familia se afincó en Argentina, país del cual la autora jamás se iría.

En su juventud, Julia tomó clases de piano, se formó en Derecho (aunque no llegó a graduarse) y sumó experiencia en el ámbito periodístico, además de dejar una huella imborrable en el mundo de las letras por medio de su actividad poética.

Hoy en día, el talento literario de esta ucraniana que se naturalizó argentina y trabajó para medios como “La Nación”, “Para Ti” y “Vértice”, puede apreciarse mediante la lectura de obras como “Títeres imperiales”, “Viaje sin partida”, “No es el amor”, “Antología del amor”, “Dulce y extraño amor” y “Como decir de pronto…”, entre muchas otras.

Resulta interesante mencionar también que varios poemas de Julia Prilutzky Farny, además de haber sido distinguidos a través de distinciones como el Premio Municipal de Poesía y la Faja de Honor concedida por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y cautivar a miles de lectores, fueron llevados al plano musical por talentosos artistas, entre los cuales se pueden citar a Chico Novarro y a Eladia Blázquez. Además, algunas creaciones de su autoría sirvieron de inspiración para “Pablo en nuestra piel”, una telenovela creada por Alberto Migré.

Julia Prilutzky Farny
, quien supo integrar la Real Academia Sevillana de las Letras y el PEN Club, encontró la muerte en Buenos Aires el 8 de marzo de 2002.