El poeta y dramaturgo italiano Pietro Aretino, uno de los mejores exponentes del espíritu renacentista de su país, nació en el municipio de Arezzo entre el 19 y el 20 de abril de 1492.

AretinoAunque se carece de datos vinculados a su infancia, sí ha trascendido que el autor fue el fruto del amor entre un zapatero llamado Luca Del Tura y Margherita dei Bonci, una prostituta que sirvió de inspiración para numerosos artistas de la época.

Tras haber sido desterrado de su ciudad natal por haber creado y difundido un soneto de perfil satírico inspirado en las indulgencias papales, Pietro estudió Pintura en Perugia, donde también asistió a la universidad local. Al tiempo, este joven que solía definirse como “hijo de cortesana con alma de rey” se instaló en Roma, tuvo la protección del adinerado banquero Agostino Chigi y colaboró con el cardenal Julio de Médicis.

Después de que Adriano VI se convirtió en el nuevo Papa, este destacado intelectual al que muchos apodaban “El Aretino” se trasladó a Mantua y se puso al servicio del capitán de tropas mercenarias Giovanni dalle Bande Nere.

“Sonetos lujuriosos”, “La cortesana”, “El coloquio de las damas” y “El filósofo” son algunas de las obras que elaboró este hombre que, tras ser obligado a abandonar la capital italiana por haber publicado unos sonetos lascivos, se mudó a Venecia. A la ciudad de los canales llegó en 1527 y allí permaneció hasta su muerte, hecho que se produjo a raíz de un cuadro de apoplejía el 21 de octubre de 1556.

De acuerdo a algunos historiadores, el poeta había pedido que en su tumba se dejara grabada la frase “Aquí yace Aretino, poeta toscano / de todos habló mal, salvo de Cristo / excusándose con la razón: “˜no lo conozco”™”, aunque su deseo no fue cumplido.