En Chile, una de las escritoras más destacadas en materia de literatura infantil es Jacqueline Marty Aboitiz de Balcells, una mujer que nació en Valparaíso en 1944.

Jacqueline BalcellsTras cursar sus estudios en el colegio Alianza Francesa de Santiago de Chile, la creadora de obras como “El niño que se fue en un árbol”, “Querido fantasma”, “Cuentos de los reinos inquietos” y “El mar de las maravillas” colaboró con la Cruz Roja (marco en el cual se dedicó a asistir a los cirujanos en el Hospital Militar de la capital chilena) y estudió Periodismo en la Universidad Católica de Chile.

En 1966, Jacqueline contrajo matrimonio con el arquitecto y poeta Ignacio Balcells. Con él se instaló en su ciudad natal hasta 1982, año en el que se mudaron a París, localidad donde ella se encargó de organizar la biblioteca de la embajada chilena, participó en algunos seminarios de Teología y se desempeñó como catequista en la parroquia de Saint-Laurent. Valiéndose de sus conocimientos periodísticos, la autora también trabajó como traductora para la revista “Poésie” y escribió algunos artículos para “Bateux”.
En un primer momento, esta chilena se acercó a la escritura sólo por el deseo de elaborar cuentos para sus hijos, pero con el tiempo esta actividad se transformó en una tarea profesional que le permitió triunfar tanto dentro como fuera de su país.

Además de los títulos ya citados, dentro de su producción literaria pueden encontrarse obras como “El polizón de la Santa María”, “Voz de trueno”, “Siete cuentos rápidos y cinco no tanto”, “Simón y el carro de fuego”, “El volantín amarillo” y “Versos que cuentan”. Asimismo, esta novelista que suele firmar sus trabajos con su apellido de casada desarrolló junto a Ana María Güiraldes propuestas como “Aventura en las estrellas”, “La rebelión de los robots”, “Entre gallos y conejos”, “Emilia y la dama negra”, “Trece casos misteriosos” y “Emilia en Chiloé”, por citar sólo algunas.