La figura cuya vida hemos decidido dar a conocer en esta oportunidad se llama Hugo Ball y, aunque también fue músico, actor teatral y empresario, se convirtió en una persona conocida a nivel mundial gracias a la escritura, una actividad que comenzó a desarrollar en 1916.

Antes, este poeta nacido el 22 de febrero de 1886, había estudiado Literatura Alemana, Sociología y Filosofía en las universidades de Munich y Heidelberg y, a partir de 1910, comenzó a interesarse, en Berlín, por el dadaísmo, un movimiento que le sirvió de marco para crear “Karawane”, su primer poema.

En febrero de ese año, además, Ball creó en Zurich (ciudad a la que llegó tras desencadenarse la Primera Guerra Mundial) el Cabaret Voltaire, un espacio con fines artísticos y políticos donde se reunían los grupos surrealistas de la época y al que muchos señalan como el lugar de fundación del movimiento dadaísta.

Más tarde, el creador de “Crítica de la inteligencia alemana”, “Tenderenda el fantástico” y “La huída del tiempo”, entre otras obras, trabajaría durante un breve periodo de tiempo como periodista y se instalaría en el Cantón del Tesino, donde llevaría una vida religiosa sin lujos de ningún tipo.

El fallecimiento de este autor que, además de escribir poemas, tradujo al alemán algunas obras del anarquista ruso Mijail Bakunin y fue biógrafo de Hermann Hesse (un colega y amigo al que describió, en “Hermann Hesse, su vida y su obra”, como un “neurótico y exagerado en los modales que no sabe bailar”), se produjo el 14 de septiembre de 1927 en la localidad suiza de San Abbondio.