A lo largo de su vida, el poeta, cantante y músico francés que nació el 10 de marzo de 1920 en un suburbio de París bajo el nombre de Boris Vian, supo despertar, a través de su obra, tanto actitudes de rechazo como de admiración.

Boris VianA pesar de la fragilidad de su salud, que lo llevó a sufrir un ataque de reumatismo cardíaco y fiebre tifoidea durante su adolescencia, Vian siempre se esforzó por conseguir lo que quería. De esta forma, resultó ser un estudiante excepcional al que le atraían las fiestas y el jazz, género que comenzó a cultivar desde los 20 años, época en la cual formó parte de una orquesta amateur junto a sus hermanos.

El interés por la literatura se vio plasmado en 1943 con la aparición de sus primeras novelas: “Trouble dans les Andains” y “Vercoquin y el plancton”. Tiempo después, este ingeniero recibido en 1942 probaría suerte con los cuentos, las crónicas y las críticas de cuestiones sociales, muchas de ellas publicadas en “Les Temps Modernes”. Dentro de estas actividades periodísticas, cabe destacar que Vian también participó en el periódico “Combat” como crítico de jazz.

En 1946, el escritor lanzó dos nuevas novelas: “La espuma de los días” y “El otoño en Pekín”. Por ese entonces, Boris comenzó a publicar obras con el seudónimo Vernon Sullivan, pero no le fue tan bien. A pesar de que, gracias a esos libros (redactados dentro del estilo de la novela negra) consiguió fama y un notorio incremento en las ventas, el autor fue llevado a juicio, atacado de forma constante y censurado por los contenidos sexuales y violentos de sus creaciones.

Lejos de la ingeniería que él había estudiado, la mayor parte de su vida estuvo ligada a la escritura, a la traducción de novelas negras y a la actividad como conferencista sobre diversos temas hasta que, luego de publicar “La hierba roja”, tuvo que soportar varios fracasos literarios. A partir de allí, se alejó de la narrativa y comenzó a cultivar otras artes: compuso una ópera, grabó un disco, salió de gira y actuó en algunas películas.

El autor de “Escupiré sobre vuestra tumba” y “Todos los muertos tienen la misma piel”, entre otras obras, falleció el 23 de junio de 1959 debido a un ataque cardíaco.