Antología de poemas de jewazema
EL DESCUBRIMIENTO DEL MISÓGAMO
Por: Walter Bedregal Paz
Los sueños que conoce, sin miedos de profundidades que desconoce, se hacen más reales que los deseos, sin contradicciones. El sabe que es vigilado por sus criaturas diabólicamente angelicales. Con su legado de poeta bohemio, ancestral de la impureza, del deseo, del éxtasis, del silencio, nunca sumiso, Jesús Walter Zea, emprende un viaje que lo llevará de seguro a ser el reflejo de su yo interior, libertad buscada que lo abandonará en los últimos trazos de lo escrito (por el hombre a imagen y semejanza de Dios).Mientras como poeta dicta las costumbres para evadir su propia soledad, se protege de los amores prohibidos que en espacios femeninos siempre se reducirán. Su espíritu exaltado por nuevas sensaciones y experiencias, se pliega a la orilla de un lago azul -el de sus elucubraciones-
Jesús Walter Zea, con esta entrega “ELUCUBRACIONES”, nos quiere decir claramente:
“…la poesía no es vuelo que consumó el ave
Para transgredir leyendas de piedra”.
Por lo cual hace que la naturaleza sea su aliada. Por ello el poeta, bajo ese mismo signo, moderno, artístico ahora -hoy con respirar aires futuristas- nos hace adentrarnos también a un mundo diverso, el suyo, el interno, para darnos a conocer:
“…por los exaltados caminos de mis glándulas
que exacerbaron las semillas de tu memoria
trajino entre tus extremidades descalzas”.
Para recrear con fidelidad las atmósferas de la vida, de su vida, de su mundo, del otro yo de poeta. Como en una ciudad todo está permitido, Zea, necesitó sentir atracción por el abismo que deja la soledad, para convertirla en alegría, en libertad para vivir, donde no hay nadie ni nada que se oponga a los demás, sintiéndose feliz al sucumbir tras sus metáforas, peor aún si no están ellas -sus musas-, porque necesitó disolver su propia individualidad en el ser colectivo, renunciar al papel de testigo y asumir el de cómplice. Desde el boom de la crónica urbana, incluida la poesía, en los años ochenta, muchos poetas han intentado tomarle el pulso a la bohemia de la ciudad, al sexo que se respiraba por sus lugares prohibidos, a desnudar la poesía, volverla más erótica que sensual, pero muy pocos lograron abandonar sus ideas preconcebidas -tal vez por prejuicios o frustraciones-, pero nuestro vate, para alcanzar una simbiosis espiritual con los náufragos de la noche, hace y nos muestra lo contrario; porque no tiene a nadie que le quite el sueño, vive enamorado, está de nuevo libre, libre para soñar, recuperando su tiempo que con alguien malgastó, reconoce que las cosas tuvieron que pasar por alguna razón, y esa razón puede ser su libertad para amar.
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Hoy cuando enero remoja mis huesos
evoco el azul diáfano en tu mirada
la lluvia besa con cristales tus labios
y una nube oscura escarba mi herida
La melena extraviada entre los recovecos
del tiempo y la inspiración escondida
retoza con la nostalgia de tus manos
anegando sentimientos de ternura líquida
El horizonte despejará la nube con olvido
esparcirán luminosos cada gota de vida
y la tierra obsequiará su vientre húmedo
La hierba presumirá reluciente alborada
cubriendo de colores la montaña y el prado
para que el último amante riegue su ofrenda.
J.WALTER ZEA M.[/size]
LA DISTANCIA NO ES MURALLA
Imagino que otoño puede tentar insolente
los lejanos labios de Mía
y acariciarla con mis yemas profanas,
generar una sonrisa de culpa en la manzana prohibida
cuando escucha en la lejanía un te amo rotundo
abrigando las brasas del infierno sensual
entre los sueños de las mañanas dulce
o despertar una estrella en la travesura
del Mouse, el teclado y los íconos que
que hacen por los amantes la tarea del amor
JESÚS WALTER ZEA M.
Miro a través de tus pensamientos limpios
Añorando entre los la prohibición de los míos
Retratar una y otra vez nostálgicas edades
Entonces ubicar en los recovecos del dolor
Nubes dispersas de alguna esperanza tierna,
Atenuar mis enfebrecidas noches solitarias.
Divago exhausto en rumbo desconocido de lejanas
Islas dotadas del analgésico que no llega
Apremiante vorágine de pasión incontrolable
Nunca imagíné vencer la distancia inaccesible
Al encuentro de la musa que llora y sonríe.
WALTER ZEA
[color=blue]La puesta del sol en la sierra de mi nostalgia
sin acuarelas que devuelvan luz de mediodía
teje un manto grisáceo de locura en soledad
tal vez una sonrisa encienda los faroles
en el camposanto donde el tiempo
con sus dedos fantasmales peina calaveras.
Las ojeras de la remota energía descontrolada
no encuentran más las caricias de cada pecado
terminaron las noctámbulas orgías de sol a sol
y los párpados exhaustos jamás observarán
la tersura femenina que transpiraba limpia
bajo los pectorales de las pasiones perdidas. [/img]
PARAÍSO LEJANO DE LA GLORIA
La estrella navideña iluminó su gloria
en un pesebre de arcilla cuajada
con el otoño solitario y su tormenta
no habrán reyes magos dispuestos
a obsequiar su cercanía desde lejos.
Fabiola podrá encender el único cirio
que apagarán los nietos en su juego
donde un intruso pretende robar
la ternura paradisíaca de la abuela
que Papá Noel trajo para los niños.
Y en la tríada de su penitencia
José amará la luna sin tocar la estrella
besará los pétalos maduros del chat
y hurtará sin requiebros a Gloria.
WALTER ZEA
La niña cambió el juguete por otro juego
mientras la sonrisa inocente humedecía
la locura de un cataclismo interior
muy por dentro del otoño cercano a su mirada.
El tiempo había dejado en el olvido
la suave caricia de la mañana y osado
robó las delicias de un almíbar en flor
cuyos pétalos aún desconocían la pasión.
Aflora la ternura y su aliento sublime
mientras el tronco añoso esconde su desvarío
en ese deseo distante del pecado
el horizonte que pintó de ocaso la puesta de sol
advierte que no hay tiempo para otro tiempo.
La lluvia remojará la tierra virginal
con la fuerza de otra primavera extraviada
mientras el invierno impasible y sarcástico
congelará ese amor distante que no será más
una pesadilla tortuosa del amor imposible.
LA AGONÌA DEL HORÓSCOPO
Llegó el invierno y su escarcha implacable
ya no existen las flores que calcinó el otoño
una blanca sonrisa trituró los desvaríos
que ayer amanecían cerca de la tarde.
Abrirá su mirada una mano en su misterio
el silencio marcará su tragedia ignota
en los resquicios de un quijote solo
absorto en la tríada de su penitencia sublime.
-Pobrecito- Musitará un vidente desquiciado
desdibujaron las tormentas un horizonte
bañado en los pañales de un río
tan solo días frígidos podrán incendiar
la nostalgia pura de los huesos
marchitará el viento sus músculos
y los párpados cansados
en la niebla cotidiana que lo embriaga.
J. WALTER ZEA M.
UN REGALO DE CARHUAZ
Misterio que llegó una dulce mañana
Atrapada entre mis manos solitarias
Resistiré al embrujo de los días perdidos
Y osaré quemar incienso en altar lejano.
Jugaremos con el arcano de nuestras vidas
Una y otra vez cuando digitemos el encuentro
Ahora que ansío su piel entre mis labios
No habrán excusas en esta pasión de otoño
Abriremos el misterio de los amantes ardientes.
J. WALTER ZEA M.
YURI MARIN
Yace la mirada de la tarde en una lejana
Ubre del deseo irrefrenable por alguna
Ruta de California desnuda e impaciente
Invocando mil poses de carne y lujuria.
Mientras Yuri levanta sus pezones maduros
Atravieso cada deseo escondido en su volcán
Repleto de pasión que mojada cede al falo
Incandescente de su amante lejano que adora
Nubes de la pasion más enajenada del amor.
WALTER ZEA