Cibel
Puede que te diga
que el café de la noche fueron las lágrimas
y que me las bebí todas de un sorbo.
Que mis manos huyeron de la hoja
como una maraña de serpientes asustadas.
Puede que te diga
que con su larga cabellera roja
me eche a tu corazón al bolsillo
y a hora lo estoy peinando con los dedos.
Tal vez, solo tal vez.
Puede que te diga que tengo ganas de escribirte
y me ponga solamente a pensarte.
A creer que puedo escribir en tu rostro,
deletrear tu aroma,
abrazarte con ese frágil cuerpo.
Tal vez, solo tal vez.
Solo tenga ganas de echar andar tu recuerdo
con los engranes de la tristeza.
Y me ponga a diluir el amanecer
con los mismos ojos.
A describirte que el aire me golpea
como un tren descarrilado.
A decirte que el celo de la mañana
descubre los pétalos de mi insomnio
y me encuentro a mi memoria,
mas joven que nunca,
no queriendo soltar un vaso de alcohol.
Puede que te diga
que habremos de encontrarnos
con los mismos rostros de la infancia
donde jugaba a contarte las pestañas
para descubrir la flor de tu ojo
y de nueva cuenta
tu voz se me cuelgue al brazo
para salir de paseo con mi risa.
Hiende mi vida,
con las estrellas que no embelesaron nuestras noches,
con el celaje del cielo que no encerró nuestra mirada,
con todas las palabras que no desprendió el otoño;
con todas las vidas que vivimos sin vivir.
Acompáñame a descifrar la espesura de los ojos
en el acero hilado de sus memorias.
Por las bodas que no tuvimos.
Por los funerales que nos sobraron.
Por los que ya no somos y los que fuimos.
Ahóndame la vida
Y acompáñame a llorar esta desventura
con las promesas que no nos prometimos,
con bruñidas postales que nunca se enviaron,
con silencios nuestros que nunca escribimos.
Acompáñame a hilvanar el corazón del llanto,
el latido del sollozo.
Por los mares que no ahogaron nuestros ojos.
Por las tierras que no bebieron nuestros pasos.
Por los olvidos que no olvidamos.
Ahóndame la vida,
y acompáñame a llorar esta desventura
que los lívidos ojos sostienen con sus lágrimas.
Por los hijos que no tuvimos
y duermen, como palomas, soñando en tu vientre.