Antología de poemas de Nuberu
¡Amaneceres! Quiero que sean iguales
amor mío, los tuyos que los míos,
y tus rincones acaso serán mis desvaríos
mientras mis ansias puedan colmar tus latidos.
¡Amaneceres! Para los dos, fruto del encuentro
de un despertar con efímeros lamentos,
de cómplice la aurora recogiendo el testigo
y de forma acogedora mirándonos complaciente.
¡Amaneceres! Inundando de luz nuestros rincones
mientras la sangre se remueve a borbotones,
por nuestras venas en forma de corriente
que hace brotar el deseo como lava de hirviente.
¡Amaneceres! Juntos tu y yo, entrelazados,
después de habernos gozado en los anocheceres,
entre mareas de espuma acariciando nuestros torsos
y la luna acunando nuestra fuente de placeres.
¡Amaneceres! Quiero que sean iguales
amor mío, los tuyos que los míos,
y mis rincones acaso serán tus desvaríos
mientras los tuyos serán cuna de mis gemidos.
Amores oscuros, pero amores son
esos que nacen a la luz de un neón
con las horas robadas al sueño
y los dedos desgastados en un teclado
entre brumas de humo de cualquier cigarro
con suspiros ahogados que nadie percibe
pero que otros sienten en su oscuro amparo.
Amores oscuros que nadie observa
que existen dormidos, pero no callados
entre bambalinas de manos cansadas
y ojos oscuros de tanto mirar un significado;
amores oscuros en el tiempo infinito
de una cansada mirada ante una pantalla
con el sólo testigo de la luz de una lámpara.
Amores oscuros y a veces denostados
por aquellos que en su estúpida simpleza
no tienen un sueño o lo tienen gastado;
pero están ahí, al acecho de otras pupilas
entre cortinas ocultos y espaldas cansadas
amores son, aunque les llamen oscuros
porque ellos consiguen iluminar miradas.
Gracias a todos por vuestras muestras de afecto y cariño. Este poema es una dedicatoria a ellos y ellas.............esos que vosotros y yo sabemos.
Apegado a una ventana
con el semblante cansino
espero impaciente y sin tino
por ver una hermosa gitana.
No sé si ella me quiere
mas yo he de porfiar
en que un beso me ha de dar
cuando en la ventana me viere.
Ay de mi, ay de mi espera
que moza hermosa pretendo
mas yo esperanza no tengo
de que ella a mí me quisiera.
Por eso elevo mi llanto
con este cantar mío
cuando bajo por el río
penando mi desencanto.
Y en este papel dejo escrito
junto al nombre de la moza
con una pluma de plata
el cantar de este amor infinito.
Encerrada en una urna, entre olas,
acunada por mil ternuras marinas
escondida la piel a los curiosos
y guardián de mil preciados tesoros.
Cuerpo de niña, voz de mujer,
ojos altivos, negros y misteriosos
labios de trigo y una flor en tu piel,
oculta y misteriosa, de arena eres también.
Entre poemas vagando perdida,
aguardando, entre la bruma escondida
con un sabor a melancolía en el alma,
en las noches de solitario papel.
Cuerpo de niña, voz de mujer,
de azabache tus ojos y tus labios de miel
inundado de aromas llevas tu cuerpo,
besos furtivos llevas, decorando tu piel.
Entre espumas reposas tus noches
alumbrada de faros, arrullada de olas,
escoltada por caracolas, acunada de flores
los rumores del viento te traen poemas
que entre susurros te hablan de amores.
Te quiero
Cantare por ti la mas bella melodía
que en mi corazón nunca llevara.
entre lirios y azahares la tenía guardada
para entregártela a ti, cualquier madrugada.
Cantaré, porque entre cantares te llevo
entre poemas, en mi mochila guardada,
y en cada rima, en cada nota, veo tu rostro
y se me llena de alegría el alma.
Cantaré por ti de amor una cantata
para dejarla como flor del jardín oculto
al ladito mismo de tu cama.
Un beso
Rosas en las olas
Braman las olas contra el acantilado
y un puñado de rosas contras las rocas
con un rugido, van depositando,
entre las rosas un manuscrito hay amarrado
con palabras que parecen gritos desgarrados.
¡¡Tu me lo arrebataste de mis brazos
y entre tus olas te lo llevaste de mi lado!!
Hazle llegar al menos estas rojas rosas
que le recuerden, que aún lo estoy esperando.
Entre la espuma se diluyen las palabras
como los pétalos que las olas van dejando,
y entre el rumor del viento, entre las rocas
una voz, como un suspiro va desgranando,
un poema de amor que el eco se va llevando.
Por la marea arrastradas a la playa van llegando
el puñado de rosas rojas y el manuscrito desdibujado
pero el poema se aleja, lentamente el eco lo va llevando,
a un lugar presidido por las cimas de los vientos
mientras la sombra de unos ojos impacientes,
en una apartada orilla lo están aguardando.
Declina la tarde y es la hora que te pienso
en mis adentros te llevo amor, como un bostezo
ese que ahora mismo germina en tus labios
ese que expulsa tu aliento llamando al sueño.
Cae el sol lentamente sobre mis párpados
mientras los tuyos se cierran reconfortándote
y es así como te siento, a mi lado acurrucada,
mientras mi brazo te tiene en un hueco addormecida.
Declina el sol, cae la tarde,
y mis ojos se resignan ante tu lecho
al cotemplarte así, dormida y sonriente
y me apetece besarte amor y contigo acurrucarme.
Cae la tarde y mis olas y tus olas
están esperando que la marea nos envuelva
en su destino alborotador y fascinante
y yo te entregue mi cuerpo y lo acompase a tu talle.
Te sueño amor
Desearía verte desnuda
con tus alborotados cabellos
resbalando por tu espalda
salados por olas bravas
enmarcando tu silueta
que desnuda se me ofrece
plagada de gotas blancas
mientras en mi mente se dibujan
mis desnudos deseos de tu escarcha.
Y contemplar tus turgencias
que se destacan desnudas
como dos aguas marinas
que resurgen como cimas
entre acariciantes mareas
deseándolas mis manos
apeteciéndolas mi boca
regalándome sus brotes la vista.
Desearía contemplar tus cabellos
acariciando tu cuerpo desnudo
que a los ojos se me ofrezca
entre el rugido del viento
y que mis desnudos deseos llene
plagándolos de ardientes pasiones
entre oníricos sueños de poseerte.
Así, con tu desnudo perfil enmarcado
con el olor a salitre y el frágil viento
acariciando tus senos turgentes
revolviéndote el pelo, alborotándolo,
mientras entre tus muslos florece
un bosque humedecido y salado
que a mis desnudos deseos se me ofrece.
En uno de mis nocturnos sueños
sin poder siquiera acariciarte
intenté dibujar con estas manos,
una de tus sonrisas en el aire.
Intenté retener ese momento
para plasmar después en un dibujo
cualquier poema que pudiera,
suplir ese rostro de mis sueños.
Procuré retener en mi retina
los ojos que en mis sueños me ofrecían
aquella paz que mi alma añoraba,
pero no pude dibujar esa mirada.
Intenté hacer cautivo ese momento
para dibujar esa sonrisa en el aire
pero tu rostro se escurría entre mis dedos
sin poder plasmar en un dibujo, aquél instante.
Pintar tu rostro, dibujar tu risa, leer tu aliento
y todo ello lanzarlo con amor al viento
dejarlo reposar en ese aire, en esa brisa,
que me lleve hasta ti y me aprisione.
Un dibujo tracé con estas manos
para dejarlo suspendido en el aire
pero el rostro que mis sueños dibujaba,
lentamente entre mis dedos se escapaba.
Un beso
Hoy te he encontrado en el "Bosque de los ausentes" caminando cabizbaja, pensativa, ensimismada y ausente, como todas las gentes que allí estaban hoy y ayer y antes de que fuera ayer.
En un día así es cuando a uno le apetece tener una mano que coger, unos ojos que se miren en tus ojos, una lágrima que compartir con ella, con él, con alguien. Un suave roce de una mano que te diga un te quiero con sólo un leve apretón, como una caricia que te haga presente que uno son dos si comparten ese momento y todos los momentos.
Hoy me hubiera gustado pasear de tu mano en ese bosque, que es el de todos; el de los "ausentes" y el de los que lloran las ausencias de los que se fueron una fría mañana sin tiempo siquiera a despedirse de nosotros de ti, de mí y de tantos y tantas.
Sé que hoy es un día para recordar, mejor dicho para no olvidar, porque hay cosas que no deben ni pueden olvidarse. ¡Que te voy a decir a ti que tu no sepas! Pero sabes que mi mano está en tu mano y mi corazón está contigo y con ellas y ellos, allí entre la arboleda que manos anónimas plantaron para decir palabras de amor, de consuelo, de recuerdo, de tristeza.
Sirvan estas palabras para decirte que estoy cerca, mirándote mientras tu y otros y otras como tú y como yo, lloran las ausencias de los que amaron, o respetaron, o quisieron sin más; sirvan mis lágrimas para fundirse con las tuyas y mis manos para darte el calor de una palabra que tú sabes y hoy me callo en señal de respeto y de silencio ante tus "ausencias" que también son un poco mías.
Hoy he paseado por ese bosque, sin que me vieras, pero a tu lado, mirándote, pensándote y llenando mi corazón de una gota de tu melancolía, para llevarla conmigo allá donde yo vaya y así seguir recordándote el día que no me dejen recordarte.
Y entre la fronda de este mágico bosque, depositaré una flor callada, sencilla, tomada al azar del cualquier jardín de cualquier parte, para así decirte a ti y a ellos y a ellas que estuve aquí en el "Bosque de los ausentes" y que te tuve a mi lado y tu me tuviste a tu lado; y todos estábamos juntos recordando tantas cosas.
Un beso
El destino nos marcó la hora,
y nosotros acudimos a la cita con él
por diferentes caminos llegamos,
pero al final sucedió y nos cogimos de la mano.
Luego lo dejó a nuestro albedrío
y al mirarnos sentimos el calor
de un suspiro hondo y enamorado,
y nos dejamos arrastrar por él.
Y navegamos por mares infinitos,
por horizontes perdidos en el tiempo
nos elevamos a una nube y en el silencio,
al mirarnos, supimos que ya nunca volvería a ser.
Tal vez ese destino tuyo y mío
nos vuelva a buscar otra vez,
no sé si encontrará entre nosotros
aquello que un día pretendió ser.
No sé sin será en un faro, en su torre,
a la luz que ilumina el camino de la mar
o tal vez en un bosque de algas y corales,
entre estrellitas y duendes que saluden al pasar.
O en una playa desnuda de arenas blancas
entre el rumor de la olas al romper,
o en aquél acantilado abrupto
desde donde te envié aquel beso por primera vez.
Pero fuera donde fuese el lugar
donde el destino nos encuentre,
estaré abrazado a ti, reposando en tu vientre,
y mirándote a los ojos como si hoy fuera ayer.
:beso: Te quiero mi hermosa y dulce mujer de arena.
Un barquito velero se hace a la mar
con sus velas desplegadas al viento,
en la popa una bandera de nadie
en la proa, la foto de un amor como estandarte,
al timón su capitán, con el rostro endurecido
y un sueño retratado en su semblante.
El viento acuna la orla de las olas
y las nubes le regalan su sombra
mientras el sol sonríe al verle,
y la mar lentamente le va guiando
hacia otras tierras mas allá del horizonte
en busca de un sueño cubierto de arenas
al abrigo de los vientos y de acariciantes olas.
Un barquito velero se hace a la mar
con sus velas desplegadas al viento,
al mando de su capitán se desliza
guiado por los delfines y las sirenas,
en busca de un sueño con rostro de mujer.
Encadenados y ausentes
entre dos profundos mares
o dos anchos continentes,
entre dos abrazos quedos
de besos fosforescentes.
Maniatados a unos ojos
cautivos de una mirada
maniatados por un sueño,
por eso escribimos versos
que nos liberen el alma.
Así día tras día, foro tras foro,
viajando por calles y plazas
en busca de algún poema perdido
que nos traiga su mirada, su perfume,
su esencia o alguna de sus palabras.
Encadenados, cautivos, enamorados
viajeros errantes, mendigos de la palabra,
por eso aquí nos vemos todos
en esta plaza de los poemas del alma.
Pálida, hermosa, gentil, etérea,
así llegaste, como frugal primavera,
como un callado poema que mis manos
torpe y amorosamente escribieran,
y entre los meandros de mis instintos
te colaste como una ladronzuela,
para sacar de adentro de mis entrañas
todo lo bello que mi corazón espera.
Vestida y engalanada de larga pluma,
escondida entre versos y poemas
para dejar constancia del maridaje,
entre la palabra torpemente escrita
en la estela errante de un humilde poeta.
Efímera eres,cual el rostro de una nube,
tímida, pero radiante como las estrellas,
sensual y excitante cual la divina Atenea;
así entraste en esta apaciguada vida
de este humilde pintor de poemas.
Silenciosa, discreta y elegante doncella,
con tu cuerpo dibujado de mil formas
de insinuantes contornos y estimulantes relieves,
que me llevan entre vagos y sutiles pensamientos
a la cima del deseo de tus desnudos besos,
y al excitante, oculto y aromático hueco
que tus misteriosos valles encierran;
hasta que un poeta, con su mordaz pluma,
de tu vientre te los arrebate y se los lleve.
¡Así eres, ninfa de cualquier bosque perdido
hermosa y seductora sirena coronada de olas
radiante eres, como un fugaz y bello poema!
Cada vez que tu mirada
se posa, como una caricia,
sobre el rostro de este que te habla
un latente escalofrío recorre mi espalda.
Cada vez que me susurras al oído
tus palabras, tus te quiero
en tu dulce voz enamorada,
un latente escalofrío recorre mi espalda.
Cada vez que te miro a través de la distancia
cada vez que te veo y adivino tu mirada
cada vez que te escribo un poema,
un latente escalofrío recorre mi espalda.
Y entre escalofríos y olas,
entre tu mirada y mi mirada
hay un amor entregado y secreto,
plagado de susurros en la distancia.
Te quiero
?Es cierto que el amor ciega los sentidos
que cuando llega, lloramos y reímos,
que palpitan alocadamente nuestros corazones
las sienes se desbocan y sufrimos desvaríos¿
?Es cierto que amando sin ser amados
o simplemente sintiéndonos queridos
vivimos en un sueño perpetuo y continuo,
llenando nuestra vida de locura y desatinos¿
?Es cierto que estando enamorado
desaparece de tu vida el hastío,
porque vives la zozobra ilusionada
de vivir para otro ser, sin haber vivido¿
?Es cierto que conviertes tu existencia
en un perpetuo y azorado desvarío,
en un prolongado y profundo suspiro,
en una eterna y melancólica espera¿
En una hora cierta y visto lo visto;
si es cierto todo esto que pienso y digo,
yo tengo agudizados todos los síntomas
de ese ilusionado sueño y de tamaño desvarío.
Amanecieron tus ojos recostados en tu cama
y lo que primero que vieron fue una hermosa rosa
roja como el fuego, depositada en tu almohada;
allí la dejé esta noche en recuerdo de mi paso,
para contemplar tu rostro y depositar un beso
en tu pulida frente, que engalané con guirnaldas,
y dejar una caricia en tu hermosa y desnuda espalda.
mientras el sol, incipiente, me descubrió
cuando sigiloso abandonaba tu cálida estancia
mientras tus ojos me decían que soñando estabas.
:beso:
Eres la frontera de los sueños
que un día se forjaron
entre tu mundo y el mío
entre mi retina y tus ojos
entre mi nada y tu alma
entre tu sonrisa y mi adiós.
Fronteras tenemos que nos separan
que franquean el mundo de los sueños
fronteras entre el cielo y el mar
que separan nuestros cuerpos
pero no podrán separar nuestras almas.
Eres la frontera desconocida y perpetua
que acumula las pasiones en un suspiro
para derramarlas en tu derredor
mientras yo te miro en la distancia
con el silencio como mudo testigo
de que existimos tu y yo;
separados por la frontera de los sueños
pero juntos, corazón con corazón.
Fronteras hay, que algún día cruzaremos,
aunque sea por un leve instante
para abrazarnos, aunque luego,
tengamos que decirnos adiós.
Habéis visto pasar un ángel?
Va subida en una majestuosa ola
y su esbelto cuerpo esculpido esta en arena.
Tiene refulgentes ojos negros
una risa contagiosa y en las noches de plenilunio
canta canciones muy hermosas.
Habéis visto pasar un ángel?
Si lo habéis visto decidme si su vestido
cosido estaba por mil caracolas.
Decidme si hacia mi faro miraba
desde su majestuosa ola.
Habéis visto pasar un ángel?
Es la mujer de arena, la morena de la copla,
siempre esbelta, siempre hermosa,
siempre dulce y cariñosa.
Habéis visto pasar un ángel?
Es la mujer que yo quiero,
y en mis noches solitarias
mi sueño y mi mejor poema.
Has pensado en mi? Yo sí lo hice esta noche
mientras miraba un lucero y el incipiente ocaso
y acariciaba tu pelo, el mismo que aquél día
acariciaban con mimo y con ternura mis manos.
Mientras miraba las horas pasar lentamente
y la noche se convertía en mi aliada,
yo visité tu alcoba entre penumbras
y un beso deposité al lado de tu almohada.
Y repetí mi caricia, acariciando tu pelo
mientras miraba tu rostro y admiraba una sonrisa
que en le comisura de tus labios florecía
como si de una flor de primavera se tratara.
Has pensado en mi amor? yo si lo hice esta noche
mientras en silencio tu alcoba visitaba.
Un beso
La huella de tus manos
Ambiguas marcas dejando van mis dedos
entre los pliegues de tu piel, que me acaricia,
y de ensoñaciones mis deseos van plagados
hasta las tentadoras profundidades que me ofreces;
y suavemente recorro el camino largo y terso
de tu rostro, de tus manos, de tu pelo, de tu cuerpo
mientras las sensaciones me inundan y me queman
y siento el calor de mi vientre contra tu vientre.
Flota en el ambiente un perfume que me embriaga
y mis ojos se pierden en los pliegues de una sábana
que dibuja tu figura tentadora, que me llama sin moverse,
y que mis manos recorren con lujuria, suavemente;
y en la vaga penumbra de una alcoba, entre sombras,
mis ojos se van posando en tus ojos lentamente
mientras tu mirada me llama y me susurras
el amor que nos espera, en este momento leve.
Una llama se enciende sobre mí agitado pecho
al contacto de tu pecho, y me estremeces,
y nos perdemos los dos, tu y yo, entrelazados,
en el recóndito mundo que te ofrezco y que me ofreces;
mi piel recoge la huella que tus manos van dejando
como una soga que me ata a tu cintura
y entre mi cuerpo y el tuyo van quedando
los rastros de una larga noche de locura.
Y mis ojos se posan suplicantes,
en las entrañas del reloj que marca el tiempo
en un intento de alargar aquel instante;
pero él sigue desgranando sus segundos,
entre suspiros……grano a grano……..lentamente.
Entre la espesura de tus ojos
y el jardín de tu cálida sonrisa
me gustaría llenar un hueco de ti
y soñar con la tibieza de tu piel.
Poder vivir entre tus tenues pasos
y el aire que se desplaza a tu alrededor
como si fuera una de tus sombras
cálida, mojada y abrasadora.
Entre el vaivén de tus caderas
y la hiedra enmarañada de tus brazos
me gustaría habitarte por un instante
y poder llevar conmigo uno de tus suspiros.
Remolonear entre tus espesuras
y dedicarte un poema de amor
tan hermoso como el brillo de tus ojos
y tan cálido como el sabor de tus besos.
Mátame con un poema,
hazme el amor con un verso
y llévame en tu desnudez ,
por los confines del universo.
Átame a tu cintura con tus manos
y paséame entre jazmines y lirios,
a través del mundo de tus sueños
para reposar juntos y eternos.
Mátame con un poema apasionado
salido de tus apetecidos labios,
y enlázame fuerte con tus brazos
para hacerme cautivo de tu cuerpo.
Me gustaría ver tu rostro en el mar
envolverme en él entre tus suspiros
abrazarme a ti y sentir tu pecho en el mío.
No sé si existe el Mundo Feliz cariño
pero sé que si existe estará contigo.
Me gustaría tenerte a mi lado
hablándote bajito con el viento como testigo.
Cuento las horas que faltan amor, cuento las horas,
y mis carnes se estremecen al pensar en ti
mientras suspiro tu nombre, entre mis amordazados labios,
el nombre que se extiende por tus campos
como si fuera el rocío de tus mañanas amor.
Cuento las horas como si fueran las últimas horas
y los minutos se hacen eternos cual estaciones,
mientras miro las manecillas de mis momentos
pero no pasan amor, parecen detenidas en el tiempo,
y mis dedos y mis manos no pueden adelantarlas.
Te quiero
Acunaste sueños que luego a ti te acunaban.
Nada existía, no, cuando tú aún no estabas.
De tus ojos salió un regalo que iluminó una mirada.
Regalaste tanto amor a un corazón, que la dicha regalabas.
En tu camino de luz, sembraste risas en el vientre que te llevaba.
Ahora eres una resplandeciente luz, entre estrellitas doradas.
A un sueño entre estrellas acunado.
Llegaste como una luz que hizo florecer primaveras
en el corazón y en los brazos que alimentaron tu espera,
iluminaste un semblante y el corazón de una esperanza
que tanto tiempo soñó contigo, entre mirada y mirada.
Fuiste soñada, deseada, protegida y amparada
y en el vientre que te quiso te trajeron de la nada,
entre suspiros y risas y largas madrugadas
entre amor y amor, entre noches en vela fuiste creada.
En tu breve pero fructífero paso alegrías regalabas
esperanzas, sueños, sonrisas y esperanzas,
en los ojos de una madre que por ti se desvelaba
mientras con mimo y amor en sus brazos te acunaba.
Ahora tú la proteges desde una bella atalaya,
la forjada por tus ojos rodeados de esmeraldas
entre nubes, luceros y estrellitas engalanadas,
mientras ella te contempla con amor en su mirada.
Por eso y por tantas cosas que no pudiste soñar
a ti y al vientre que con amor alumbró tu existencia,
estos versos quiero regalar, versos entrelazados
entre un amor que se fue y uno que está por llegar.
(Parido en una noche de sueños del 1 de Marzo del año 2.005 mientras mis ojos contigo estaban soñando) Te quiero
Quisiera dibujar un poema en tus labios
que dijera sin palabras lo que siento
un poema que recorriera tus contornos
unos versos que soneto a soneto
se prendieran como flores en tu pelo.
Quisiera dibujar con besos de mil colores
cada poro de la piel que te cobija
y recitarte con mis labios muy bajito
un poema entresacado de tus pliegues
o encontrado entre tus huecos dormido.
Hoy he estado alli
en el bosque de los ausentes
y dos rosas blancas deposité
debajo de aquel olivo
una la deje en tu nombre
la otra la deje en el mio.
Un beso desde mi ausencia
Una mujer de arena
Llegaste y todo se desvaneció como el humo
las tempestades quedaron en calma
las olas arribaban mansamente a mi orilla
y la arena se tornó en rostro de mujer;
luego lucieron unas luces en mi faro
como guías que intentaban atraparte
llamándote con poemas dibujados
entre acariciantes y onduladas espumas
de azulados y penetrantes tornasolados.
Te quiero
Estas hermosas palabras no son mias, pero a ti te las envio porque ese sueño que reflejan es mi ruego y mi deseo.
Elevé una plegaria a la luna, con mi sonrisa a medias,
con una lágrima interna y una nostalgia poética
le hice una plegaria; de esas que cantan los enamorados
y de esas que recitan los poetas.
“Tú, que luces tan señora y tan altiva en nuestros cielos
traspasa sus ventanas esa noche, te invito a ser mi celestina.
Droga sus sentidos y cubre los cristales con perlados velos,
Ilumina cada esfera de su habitación
con pequeñas velas azules de olor a brisa marina.
Juega con los sentidos de su visión…
que frente a su lecho contemple mi figura tersa y quieta,
que la broncee el rostro mi brillo y el color de mi tez.
Hipnotízala, con ese manto de tul rojo que bordea mi silueta
y entre ellos vea absorta mi callada desnudez.
Hazla escuchar de fondo esa música de deidades
que entona sutil un saxofón y vístela,
con ese traje de blanco que quitaré botón a botón.
Tiende una alfombra de pétalos dorados en el suelo
y haz soplar la brisa que la traiga hacia mí;
haznos danzar en un beso, déjala acariciar mis cabellos;
que caigamos en esa alfombra embriagados de ti.
Extasiados, quiero que brindemos…
mojando nuestros labios con nuestro propio elixir…
al menos esa noche, señora Luna……
¡¡Al menos esa noche déjanos dormir allí!!
Te quiero
Peines quisiera tener
para escribirte mujer,
versos que peinen olas
entre caballitos de mar,
y dibujen caracolas
en tu pelo de cristal.
Peines que arrastren tus penas
y que acaricien tu frente,
y en el pelo vayan dejando
sueños de noches eternas,
y besos con sabor a coral.
Peinar quiero tus cabellos
como si luceros fueran,
para ir dejando en ellos
el legado de mi huella,
y un racimo de te quieros.
Te quiero
Viajero soy, peregrino de tus pasos,
siguiéndote huella a huella, por los senderos
entre espesuras de poemas y gemidos,
buscando el rastro de tu camino.
Viajero soy, de errantes estrellas,
polvorientos atajos, solitarias sendas,
surcando mares, desplegando velas,
persiguiendo sueños, que no me dejen despertar.
Viajero soy, peregrino de tus pasos,
caminante errante de todos los caminos
buscador de tus tesoros y mis desvaríos,
curtido en mil viajes de mil mares
en busca de un amor que creí perdido
Viajero de hatillo al hombro y pie ligero,
vista perdida en todos los horizontes
a la espera de tus ojos, que me miren
hasta poder al fin, encontrarte,
para acunarme a tu lado y poder mirarte.
Con el pasar de los años uno se hace un viejo solitario
con el corazón rasgado de cicatrices, de lo que le sucedió antaño.
A veces vive de recuerdos, de sucesos del pasado,
otras intenta olvidar todo lo que le ha dañado.
En ocasiones encuentra una dorada estrellita
y la retiene en sus manos hasta que ella se le va escapando,
en busca de otro pasado; otras solo puede contemplarla,
a través del firmamento que el mismo, para ella, ha creado
y soñar con ella, soñar despierto, mientras la mira despacio.
Y entre mujeres de arena, olas, mareas y faros
desgranar verso a verso todo lo que le va pasando
y gota a gota, de entrecortadas palabras,
decirle día tras día, que cuando ella se vaya, él la seguirá amando.
Lanzar poemas al viento, suspiros entrecortados,
palabras de amor y sueños que le lleguen día a día
hasta su escondido faro, mientras la luna y el mar
contemplan noche tras noche, tanto amor, embelesados.
Y así lo narro y lo escribo en estos encalados muros
donde tantas gentes, retahílas de poemas vais dejando,
cargados de amores, ilusiones y cantos desesperados
para que todos y todas, algún día podáis contarlo,
y si la encontráis podáis decirle, que en este muro de sueños
escrito hay un poema de amor, que a ella está dedicado.
En la vera del río te encontré un día
y te dije bajito que te quería,
tu mano me diste y paseando
nos perdimos juntitos entre meandros.
En la vera del río yo te encontré
y en la vera del río yo te besé.
Luego llegó la noche que nos envolvía
y tu a tu casa te fuiste y yo a la mía,
de lágrimas blancas llené mis ojos
cuando muy despacito nos alejamos.
En la vera del río tú me besaste
y tu cuerpo desnudo tú me entregaste.
Por la vera del río voy paseando
y recuerdos me traen esos meandros,
allí por un instante, tu fuiste mía
y mi alma dejaste allí prendía.
En la vera del río tu fuiste mía
y la suave corriente nos envolvía.
Un beso y un te quiero
Sabés amor ?
Entre recónditos paisajes te buscaría
para pintarte de azul algún poema,
porque entre pálidos murmullos quedos
me llega lejano, el sonido de algún beso.
Sabés amor?
Me gustaría llenar tu tiempo
de revoloteantes pajarillos,
y dejar que el rumor del viento
acariciara el contorno de tu pecho.
Acá es el tiempo del sol amaneciendo
entre sonrisas plagadas de claveles,
mientras como un susurro suena el viento
y las mieses acarician nuestras pieles.
Sabés amor?
Allende no sé que estarás haciendo vos
mas acá mi corazón te está pensando,
y mis locos desvaríos se estremecen
al soñar con la caricia de tus labios.
Harto de tanto estar harto
me dejé por desventura
un poema en primer plato
y una estrofa de segunda.
En esto estaba escribiendo
cuando de repente vi
dos mujeres poemando
que pasaban por aquí.
Y yo me dije, muy cauto
¡Ojo! que si es por escribir
igual me rompen un plato
si a mi me ven por allí.
Así que pensé primero
en hacer una terceta
pero mejor me quito el sombrero
al contemplar tanta belleza.
A ver si sonreís un poco en este foro…..por diossssss¡¡¡¡
Tú me llamas "mi poeta"
y yo poeta no soy
tan solo un triste enamorado
que dejó su corazón
en un camino estrellado
entre la luna y el sol
en una playa solitaria
testigo de nuestro amor.
Envuelto en mareas blancas
y entre las olas tu y yo;
me dejé arrastrar por ellas
entre estrellitas marinas
con el viento y su rumor
para abrazarte muy fuerte amor.
Abrigados por las algas
y como testigo el sol
te amé, me amaste
y nos perdimos tu y yo
en las simas del deseo
del amor, de la pasión.
Tengo ganas de mirarme en tus ojos
y perderme en sus profundidades
hasta el fondo de tus pupilas radiantes.
Tengo ganas de robarte un pensamiento
para grabarlo en mi acongojado pecho
y llevarlo, así conmigo, a todas partes.
Tengo ganas de subirme a una cumbre
para gritarle al viento y a la gente
que me enamoré de ti, el día que me miraste.
Tengo ganas de ti amor, de tu sonrisa
que me sirve de alegría en los momentos
en que la tristeza viene a visitarme.
Un beso
Hay tres fronteras
entre tu vida y la mía,
tres fronteras que yo soñaba
poder pasar algún día.
Pero tres fronteras hay
que yo no puedo cruzar
porque me tienen prohibido
los guardianes de tu honra,
traspasar cualquier frontera
que me lleve hasta tu alcoba.
Una frontera es la distancia,
la otra es la del temor
y la tercera frontera
la protegida y oculta vida
que hay a tu alrededor;
por eso me he de conformar
con mirar el horizonte
para verte en la distancia
pero sin poderte tocar.
Un beso........desde la frontera
En el contorno y la profundidad de tus ojos
se adivina una angosta y profunda ausencia
un dolor perdido en la cavidad de tus abismos
escondido entre frondosos y oníricos paisajes
en los que el negro profundo de tus ojos
y el perpetuo lago de tus ardientes labios
se funden en una eterna melodía de añoranzas
cuando en el hueco de tus cadenciosas manos
se deposita una lágrima que aquella noche te robó
dejándote como un poso amargo la caricia de sus brazos.
Es por él que estás así, doliente y apesumbrada
mientras el vacío que va dejando tu nostalgia
se sumerge en tus abismos lejanos e infinitos
para diluirse entre oscuros y lastimeros poemas;
un día florecerá tu sonrisa a través de tus ojos
y saldrán a flote tus mejores y mas ardientes pasiones
para jugar de nuevo el viejo juego del amor
entre alegres y musicales sábanas de pura seda
mientras te ocultas a las miradas y a la lujuria
tapada por la alargada sombra de unas bambalinas.
Entonces serán otros abismos los que habiten en ti
otras sensaciones alargarán sus lujuriosas manos
hacia las cavidades que esperan escondidas
a que alguien las descubra en las profundidades
de tu cuerpo ardiente y tus dormidos deseos;
aflorará todo el universo que llevas dentro
y como en una orla de fuego te entregarás
en los brazos del placer de una maravillosa lujuria
para componer a dúo una algarabía de notas
que te lleven al éxtasis en la cima de tus cumbres.
Dos sombras persiguen tu cuerpo;
mientras una te abraza, la otra te da un beso,
dos abrazos te sumen en un sueño
y entre dos mundos y dos sombras
parece transcurrir tu destino
abandonada al viento de tu sueño
entre los brazos de un amor y un deseo.
Dos sombras, dos deseos
dos amores, dos destinos
dos distancias y una noche,
dos abrazos en tu desnudo cuerpo.
En el lúdico transcurso de tu viaje
dos abrazos se deslizan silenciosos
en la humedad de tus sueños
acariciándote los surcos de tu piel
mientras tus ojos buscan la penumbra
de tu descanso, entre dos sombras y dos besos.
Te quiero
Querida Marta (Martí y Pol)
I
Desde las horas muertas, atalaya
me lleno la piel de dibujos obscenos
y tu estás, Marta, en todos. Minuciosos,
te perfilo senos y caderas
el vientre libre y el sexo ardiente y oscuro
con la punta de los dedos extasiados.
Eres una sola y muchas, complaciente
y complacida a la vez, giran
por una pendiente insólita. Cada gesto perfila la
extrema intimidad del juego desmesurado y estricto.
Marta, los motes que no decimos
sin decirlos no son casi
espuma si no agua, y el deseo
es un vasto horizonte. Si cierro los ojos
te me haces presente y explotan los colores.
El árbol de luz tan densa de los sentidos
poblado de nuevo de hojas y pájaros.
II
Estos profundos silencios llenos de ti
estos silencios claros y vehementes
tan llenos de ti que ya todo sobra.
Esta soledad sin después
que compartimos hasta agotar los sonidos.
Esta quietud que vulneramos
apenas con tus ojos o bien con las manos
es un proyecto y un cumplido.
Marta, el embrujo de ti me ha sometido tanto
que ya ni me duele la vida que no vivo
y me pierdo contigo por lugares desconocidos
y no hay espacio entre tu cuerpo y el mío.
Llegan al corazón de la espiral
puentes a través, sin temor al viento,
mares a través, miedosos por el fuego
loca como yo, me escuchas y sonríes.
Todos los caminos son buenos para hacer camino.
III
Marta para ti y para mi no hay recuerdos
y no hay densidad ni movimiento.
Tenemos, eso sí, memoria de todo
y al querernos ablandamos desiertos.
El agua y la noche nos dan lluvia
y con hilos tejemos el espejo
pero en la luna clara de deseo
se enfila y crece y atiende la plenitud.
Somos ricos del íntimo saber de la gente
y convertimos el encanto incipiente
en un placer magnífico y total.
Encima construimos un poderoso
castillo de sueños que suscita fuegos
y empuja la sabia y desvela el verde
dentro de la sombra. Marta, todo es puro
y los juncos afilan este río de ti
que vienes de lejos y que me amará todo.
IV
Sabiamente y tiernamente, con tal
de alargar el placer sabiamente,
la ardiente intimidad, este jadear
cadencioso que intensifica el gesto
por libre que sea, que provoca el gesto
y es a la vez el eco. Tanto de mar,
de mar de ti por perseguir con los dedos
claros y preciosos, con los labios mojados
de agua de ti, que lentamente te me haces presente
y me configuras, deliroso.
Y a la vez prudentísima, como me llevas
al olear incitante de este tu jadeo
suave y deleitoso, que yo percibo
con mi jadeo. Ningún viento nos puede abrazar
más dulcemente, lo sabes y yo también, ahora es el
instante del riesgo y del delito.
Te beso, Marta, los pechos y alargo el beso.
V
Evoco ramos de oscuridad y ramos de luz,
con ramos de luz adorno solicitudes,
con ramos de oscuridad enciendo todos tus deseos.
Evoco cuerpos bellos y de entre todos
evoco el tuyo que quiero y conozco.
Evoco lugares insólitos y actitudes
claramente incitantes, rostros voces
y las fijo en ti, que me los haces todos presentes.
Vibrante geografía del combate
como si el pasado perteneciese y el tiempo
no convirtiese en ceniza los años, volveremos
a la penumbra amiga y al secreto.
Y te toco los pechos y el sexo, y tu respondes
cálidamente como yo, Marta, no escribo
encima de la arena fina de los recuerdos.
Hablo de ti y de mi, de ahora mismo y de tu cuerpo
y el mío en un solo cuerpo.
VI
Abrupta y prepotente, esta explosión
que me sirva erecta y me empeñe hacia ti
muda la arena en sangre y estampa nombres
en todas las paredes. Indiferente
al grito del tiempo, no paro el tiempo
en tu cuerpo y te beso los labios mojados.
Y los pechos y el sexo, mojado también y suave.
Amanecer de sueños por la cresta de los relieves
y en el silencio denso de unos besos locos
y a la vez astutos, conjuran los peligros
y los temores. Golpes de niebla y mar
hacen de horizontes que vulneran, y todo
es tu vientre libre y tus caderas.
Durísimos y tan dóciles, Marta, el encanto
aviva la crecencia del deseo.
No hay ningún lago tan claro como tus ojos
ni ningún viento tan sutil como tus dedos.
VII
No me tomes ni te tomo, trazo el perfil de un gesto
y tanta luz se despuebla de tu corazón
que ya la luz eres tú y todos los colores
se golpean y se confunden, aguzados
preparando la punta de un solo grito,
de un solo deseo, de un solo presentimiento.
Vibra el silencio, lluvias y metales
mezclan los sonidos, la espera es tensa. Tensas
el arco de tu corazón y a la vez acogedor,
entro en ti, Marta, tiernamente y crece
en olas lentas, poderoso el placer
hasta alcanzar la profunda plenitud.
voz clara sin tornavoces
pura y obscena te muestras. Tienes los pechos
suaves y erectos y te los beso, tu
sonríes a penas, jadeas y me acoges.
Muy dulcemente repito tu nombre.
VIII
Marta, la plenitud no es un yermo
ni este silencio de ahora, un poco erguido;
la esfera gira lentamente y el tiempo
se ha detenido en la oscuridad de tus cabellos.
Aguas y viento reposan y el deseo
es una rama con toda clase de frutos
que lejos de todo, y los dedos quietos
entre tus dedos, la espuma de los colores
al fondo tus ojos, quietos también.
Que lejos de todo, y música y voces
configuran la huella de tu cuerpo
que quiero tanto, encima de mi piel.
La sombra de la sombra alarga el secreto
mucho más allá del gesto y de la preocupación.
Cierro los ojos y aspiro tu perfume
compacto y denso, tan lleno de salobridad.
IX
Las claras rutas de tu cuerpo y el viento
en las terrazas altas de la noche.
Léeme los ojos, Me aprene y me desaprene.
Sin decir nada. Trato de horizontes sobrado
y esta melancolía con verdes y azules,
hojas y sueños, y algún canto lejano
que ni mueve las bolas de polvo.
Se atarda el gesto. Meandros de claridad
y este azar de todo que no contiene
ni liga ni somete lazos. Déjame que el rayo
del tiempo fluya lentamente
y nos amemos de nuevo. Miembros dentro.
Recomienza el gran ciclo; tierra y sangre
mezclados confusamente, y oscura y luz
aún indestructibles. Pienso en el mar
inmóvil y lejano de una postal.
La espera, Marta, claro cancel de deseo.
X
Imagino preguntas, rostros, voces,
y convoco presencias y lugares
para conferir el pasado con dos futuros.
El tuyo y el mío, que instauro a cada instante,
de todo el mundo, reprime y flama, luce
la sombra de finas redes y los pendones
hacen un verano de soles desmesurados.
Sé de tu cuerpo por el mío, de tus momentos
de plenitud por el entusiasmo de estas manos
con que te recorro, y ahora mas que nunca
acecho el esparramiento de mí mismo hasta donde tu quieres
y nuestro paso desvela ecos remotos,
música lenta de corales batido
por ola incipiente, oscuros susurros
que sólo yo conozco y percibo.
XI
Bancales de viento y mar libres de frescor
todas las veletas señalan el norte
y confluyen otro vuelta los ríos.
Tanto sin esfuerzo, venimos de la claridad
y vamos a la claridad. Bancales de viento,
tu cuerpo que reencuentro en mi cuerpo.
Márcame el rumbo con el batido profundo
de este deseo que escribo en tus cabellos
porque al leerlo te halago más;
piénsame, solicita, descubriendo caminos,
no por sabidos menos claros y estimulantes;
trázame las vías de esta nueva explosión
encima de la piel fibrosa y dispuesta.
Me empuño, Marta, a plenas manos, a pleno
placer de ti, que pesas encima mío.
Con todo el embrujo de un cuerpo compacto y duro,
con todo el peso del viento que remueve el mar.
XII
Todos los espejos y todos los ojos también
para escrutar los espejos y descubrir
dimensiones sutiles en cada gesto.
Todos los espejos para avivar el deseo
para abrir puertas a la voluntad,
y todos los ojos para retranquear senderos.
Encima de la piel ofertada y espectante
y los dedos también y los labios y los dientes.
La voz ordena y los silencios claros,
la pausa del agua que acompasa el fuego
y establece los límites y el secreto.
Todo, Marta, todo, y el dócil horizonte
de este cuerpo que aún me acoge de nuevo,
que borra los años y diluye el miedo
y es el eje que centra la alegría y el movimiento.
Hondas imágenes, honda vida, todo
confluye y se reencuentra en esta ranura.
XIII
Cortezas de luz y uno más allá remoto
que no distrae de tanta quietud.
Con verde de hojas escribiré tu nombre
y con azul de la ola mi deseo.
Para que nos penetre la tranquilidad del mar
y nos abrigue con un murmullo del bosque.
Corte de luz, conchas de sombra, todo
lo que hemos vivido lo inscribiré en tu cuerpo
y tu silencio me hace tornavoz,
tu silencio de ánfora y de pozo.
Marta, reposas y te velo al son,
el aura de tus dedos detiene el paso del tiempo
y no hay espacio que no llenen tus pechos
turgentes y erectos, tu vientre liso
y el sexo ofrecido, los muslos y las caderas.
Acerco los labios a tus labios mojados
y acompasadamente respiro contigo.
XIV
Reposas, Marta, y ahora cierro los ojos
para pensarte, para verte. Fuegos lejanos
y músicas y fiestas para tu cuerpo.
Todo el alboroto insólito de colores
de este verano, y el viento que esparce mechones
de cabellos y escampa la claridad.
Bala y torrente a la vez, gritaré
la certitud de ti, de estos instantes
que hemos compartido y escucharé el eco
de cada mote al fondo de mi mismo;
Bala y torrente repetiré tu nombre
y los labios llenos de ti proclamarán
conjuntamente presencia y deseo.
Tributo de arena y hojas, tiempo y juego
apaciguan la sed de viandante.
Reposas, Marta, y yo reposo en ti,
y te pienso tiernamente, y te veo y te tengo.
XV
Lejos, Marta, lejos de todo y en soledad
playa desierta, cámara cerrada, bosque
de grandes silencios; tanta vida, tanto
de ti y de mi por todas partes alrededor de nada.
No nos escatima imágenes, honda raíz
que nos nutre y que nos sujeta. Lentamente
emergemos de las aguas, empapados de luz
que vibre el arco que tensa cada mote
y cada gesto y cada sentimiento;
que el mar, lejos, pregone el alto triunfo
de tu belleza y de mi alegría.
Lejos, Marta, lejos, la explosión intensa del blanco
restaura los límites que hemos vulnerado tanto.
No hay vacío ni oscuridad, y otra vez,
vida y no vida en un solo movimiento.
Me lleno la piel y el pensamiento de ti
desde las horas muertas, talaiote
Estoy mirándote en silencio, a tu paso,
con mis ojos en los tuyos clavados
y con un poema en mi retina olvidado;
entre tus silencios y mis silencios,
hay un abismo de sombras acalladas
entre letargos de ausencias y nostalgias.
Sueños tengo, pero no acunados,
faltos están, de tus besos enamorados,
de una palabra en la tibieza de la noche
faltos de ti, de tus añorados abrazos,
con el frío de las sábanas lamiéndome
la piel, que por tu piel está suspirando.
Lentamente se cierran mis párpados,
mientras mis labios en vano te llaman
y en la oscuridad te buscan mis manos;
ayer, como hoy, como mañana y pasado
te buscaré para mirarte desde lejos,
mientras musito tu nombre, a tu paso.
Luego amanecerá de nuevo en mis ojos,
mientras los tuyos aún permanecen cerrados
y me sentaré frente al sol, en mi ventana,
con un poema en mi retina olvidado
que escribiré al amparo de la aurora,
mientras mis labios suspiran por tus labios.
Estoy mirándote en silencio, a tu paso,
con mis ojos en los tuyos clavados
y con un poema en mi retina olvidado;
entre tus silencios y mis silencios,
hay un abismo de sombras acalladas
entre letargos de ausencias y nostalgias.
Sueños tengo, pero no acunados,
faltos están, de tus besos enamorados,
de una palabra en la tibieza de la noche
faltos de ti, de tus añorados abrazos,
con el frío de las sábanas lamiéndome
la piel, que por tu piel está suspirando.
Lentamente se cierran mis párpados,
mientras mis labios en vano te llaman
y en la oscuridad te buscan mis manos;
ayer, como hoy, como mañana y pasado
te buscaré para mirarte desde lejos,
mientras musito tu nombre, a tu paso.
Luego amanecerá de nuevo en mis ojos,
mientras los tuyos aún permanecen cerrados
y me sentaré frente al sol, en mi ventana,
con un poema en mi retina olvidado
que escribiré al amparo de la aurora,
mientras mis labios suspiran por tus labios.
No soy de los poemas el dueño
ni siquiera la métrica es compañera
de mis alocados y errantes juegos,
no soy el dueño de las palabras
y tampoco soy yo el que escribe versos
tan solo son reflejo de lo que dibujan mis dedos.
No soy caminante de estrellas fugaces
ni dueño de versos, rimas y sonetos
tan solo soy un hombre sin destino
que busca entre perdidas palabras
todo lo que encierra su universo.
No soy poeta y poema no soy
ni siquiera un bardo aficionado
que canta sus desdichas por los pueblos,
solo soy un hombre enamorado
que describe con palabras alguno de sus sueños.
No soy dueño de destinos ni de almas
ni dueño de corazones ni de cielos
solo soy un caminante errante y silencioso
que navega entre nubes y borrascas
y en el firmamento busca un sueño.
Temo que este poema es una pequeña despedida, entre aqui de la mano de una mujer de arena modelada por olas y vientos y aqui conoci a las buenas gentes que sois, entregados/as a la pasión de escribir poemas de amores, nostalgias, tristezas, alegrías, pasiones, etc.... El tiempo que lo marca todo, sería el causante de mi ausencia, asi que solo me resta enviaros mi aliento y un abrazo para los poetas y un beso (en la mejilla no vaya a ser que se arme el lio) para las poetisas.
Ati ya sabes................decirte que te quiero en publico ya lo hice pero lo reitero.........Te quiero lo sepas.
Tengo una huella marcada
en el corazón la llevo
en recuerdo de tu mirada
y entre el ocaso y el alba
durante el sueño se escapa
para posarse en mis labios
como las gotas de escarcha.
Tengo una huella marcada
y en el corazón la llevo
desde el día que te dije
con mis ojos, que te amaba;
entonces tu me miraste
y sonreía dulcemente tu mirada,
desde entonces llevo esa huella
en mi corazón a fuego marcada.
Te quiero
Tengo una huella marcada
en el corazón la llevo
en recuerdo de tu mirada
y entre el ocaso y el alba
durante el sueño se escapa
para posarse en mis labios
como las gotas de escarcha.
Tengo una huella marcada
y en el corazón la llevo
desde el día que te dije
que por ti yo suspiraba,
es una huella imborrable
que llevaré en mi corazón
cuando ya no quede nada.
Te quiero
En el blanco de una partitura
escribiré con bellos trazos
una melodía que a ti te recordara
una canción que lleve tu nombre
entre cadenciosas notas escondido
para que todos puedan cantarte
los versos que aquí te escribo.
Sabrás que mías son esas palabras
porque entre las notas, escondido
tu rostro y tus ojos veras reflejados
y mientras las notas discurren armoniosas
a tu oídos llegarán los susurros mis suspiros.
Eso eres, eso siento en mi alma
una partitura en blanco que llama mi pluma
para que en ella deposite con amor
las notas que a tu nombre acompañen
cuando mi ausencia te añore amor.
Un beso
Un canto a tanto amor
He llegado hasta aquí de la mano de una ola,
un sueño que el destino generosamente me deparó,
una mujer de arena y sol que me robo el corazón
y me encontrado con vosotras y vosotros,
llenos de tanto dolor, tanto canto desesperado,
tanta tristeza, tanto amor correspondido
tantos sueños deseados, tanto dolor.
He encontrado luceros acompañados de lunas
y niñas con las estrellas al escondite jugando
mientras sus madres las llaman en un susurro bajito.
También hay en este hermoso rincón sueños que no lo son
amores que se han ido, querencias que han venido
susurros enamorados, lamentos, risas y cantos.
Lunas que cantan bajito amores que se han perdido
y olas de espumas blancas perdidas en el infinito
arena, sol, estrellas en el firmamento y un lucero he visto yo.
Aquí me veo a diario con una mujer de arena y una ola
y un faro que alumbra mis días entre mis noches perdidas
un amor, un corazón, una alegría, una hermosa canción.
Por eso y por tantas cosas que en el tintero han quedado
las gracias daros yo quiero a todos los que habéis pasado
por este bello rincón, un rincón enamorado.
También a ti, mi bella ola, mi faro de madrugada
las gracias yo darte quiero con un poema de amor,
una sonrisa, una mirada, un te quiero ensoñador,
una tarde en una playa y una noche en tu rincón.
Volverán a brotar las rosas
en tu jardín florecido,
acaso cuando yo me haya ido
y de mí quede solo el recuerdo.
Florecerán los almendros
y en sus sombreadas ramas,
anidarán golondrinas
como todos los veranos.
Y brotarán margaritas
en un rincón olvidado,
y unos claveles dorados
engalanarán tu balcón.
Tal vez en alguna sombra
entre los tilos, en verano,
nacerá una buganvilla
que acaricies con tu mano.
Y al arrullo de una fuente
con las golondrinas volando,
te llegará algún perfume
de los besos que te he dado.
Volverán a brotar las rosas
como cada primavera,
más tú, no estarás conmigo,
y se me hará larga la espera.
Un beso